Dos lectoras de La Nación han escrito al diario con una loable preocupación respecto al bullying escolar, abriendo el debate si esa conducta debería ser tipificada como delito, y en consecuencia, incluirla en el Código Penal.

Si bien comparto la preocupación de las distinguidas lectoras, considero que no es posible considerar al bullying como delito, y penalizar a sus autores, por más reproche que dicha conducta nos merezca.

El bullying puede tener múltiples formas, y sus autores son en general niños, niñas o adolescentes, con lo cual, la tipificación como delito nos llevaría a penalizar a menores de edad que son inimputables para la generalidad de delitos contemplados en el Código Penal.

Que se haría cuando los atacantes sean infantes que no superen los 10 años??

Una de las formas más perversas que el bullying reconoce, es la indiferencia que se manifiesta conducta agresiva cuando es usada para agraviar, dañar o herir a un determinado niño o niña.

La indiferencia colectiva o grupal puede ser realmente cruel y causar mucho dolor a quien lo sufre al sentirse la nada misma frente al grupo al cual pretende ingresar o al menos, pasar como uno más.

En estos casos, el que sufre de la falta de interés, o la repulsión que hacia él se manifiesta por el no trato o desdén de los otros, no puede exigir que lo tengan en cuenta, y si no lo hacen, tampoco puede pedir sanciones por la indiferencia que profesan hacia él.

Es por ello que la inclusión del bullying como delito no resultaria posible y, mucho menos, eficaz para corregir la conducta agresiva.

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las cartas son:

EL BULLYING ¿Llegó la hora de tipificar el bullying como delito penal? El bullying es toda acción que tenga el efecto de menoscabar psíquicamente a los estudiantes e interfiera con la educación de éstos. Las burlas o agresiones y o la exclusión social de la víctima llevadas a cabo por sus pares ponen en riesgo la salud física o mental de quien las padece y atentan contra su dignidad.La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo califica como un problema de salud pública. Nuestro país cuenta con dos casos tristemente célebres consecuencia directa del bullying: la tragedia de Carmen de Patagones y el caso de Pantriste, entre otros. Ya han pasado algunos años y el acoso escolar crece. Aún el Estado no les ha brindado a las víctimas una protección adecuada. Es un fenómeno que puede incluso desembocar en la muerte de los involucrados, ya sea por lesiones graves, suicido u homicidio entre los alumnos.

¿No es imperativo atender con diligencia y responsabilidad los casos de bullying en nuestro país e incluirlo en nuestro Código Penal como delito? Anabela Cesarini DNI 32.563.327 

OTRO BULLYING Estoy de acuerdo con la lectora Anabela Cesarini sobre penalizar las burlas o agresiones a los alumnos. Pero… ¿y los casos de desprecio, falta de respeto a la autoridad, burlas y agresiones a los que son sometidos muchísimas veces los mismos educadores? No solamente por alumnos, sino en muchos casos con el consentimiento de los padres de los chicos. Creo que hay que corregir las dos cosas. La autoridad mal utilizada deja de ser una virtud y la desautorización de los alumnos y sus padres a las autoridades trae también consecuencias nefastas. En última instancia, como no se puede penalizar a los menores de edad, deberíamos hacerlo con los padres de los alumnos. En definitiva, alguien debe hacerse responsable de las burlas de los menores, ¿no? En caso contrario, cada vez son más los derechos que les damos a nuestros hijos y cada vez son menos las faltas que conllevan una sanción. El bullying es algo muy grave, sea quien sea la víctima. Teresa Bustillo DNI 25.641.552